BITACUM: FUNDAMENTACIÓN DESDE
LAS POSIBILIDADES DE LA PRACTICA DOCENTE
Las nuevas Tecnologías se constituyen hoy en “trama de artefactos, técnicas, conocimientos y saberes que se articulan con las prácticas sociales” (Palamidessi ,Mariano. La escuela en la sociedad de redes, 2006, FCE). En este sentido, hay mucho camino por recorrer sobre los modos en que se imbrican las TICs en las prácticas de la enseñanza como prácticas sociales acotadas pero a la vez proyectadas hacia lo cultural y comunitario.
Como ocurre con otras prácticas sociales, la práctica docente se caracteriza por ser una práctica compleja, que se desarrolla en escenarios singulares, donde resulta imposible uniformar criterios y decisiones. Es por esto que nos posicionamos en este proyecto desde la idea del campo de la práctica como campo de baja prescripción, donde las regulaciones para el trabajo ‘concreto’ dependen en gran medida de la claridad, coherencia y medida de los criterios docentes para tomar decisiones. Así planteado, los espacios de práctica de los profesorados, son los espacios ‘predeterminados’ por el sistema donde se deben adquirir criterios para el trabajo en el aula durante los años de formación.
Es en estos espacios de práctica donde consideramos necesario introducir variantes relacionadas con las TICs: ¿por que?
Los espacios de práctica sistematizados en cada institución de formación docente, se constituyen en formas de nominación y de designación (cfr Edelnstein, Gloria. Prácticas y residencias. Revista Iberoamericana de educación nº 33, 2003) cargadas de sentidos y de categorías heredadas desde las cuales el futuro profesional construye algunos referentes para su desempeño. En otras palabras, estos espacios legitiman ciertas prácticas y comportamientos específicos y por ello dan cuerpo a cierta identidad como docente. Hoy estos espacios de formación docente deben dar lugar a experiencias con las TICs para que éstas se constituyan en parte de esa identidad desde el proceso de formación y no como un ‘agregado’ posterior. La alfabetización digital debería ser hoy un saber específico de la formación docente, pues el campo concreto de trabajo lo exige.
El nuevo escenario de la sociedad de la información plantea nuevas exigencias a la formación docente, sobre todo en los planos de las competencias cognitivas y metacognitivas, por un lado, y en el plano de la cultura profesional, por el otro. Respecto de las competencias cognitivas, Cassany (“La alfabetización digital, 2002, ponencia en el XIII Congreso de la Asociación Filológica de Latino América) identifica tres competencias relacionadas con el mundo de la alfabetización digital: la comunicación como destreza para interactuar en diferentes medios y con diferentes géneros discursivos, la construcción, como habilidad de escritura capaz de elaborar desde ensayos hasta co-construcciones en hipertexto, y la investigación, como habilidad para la navegación en Internet y el discernimiento crítico frente a la validez, confiabilidad y utilidad de la información conseguida.
Respecto de la cultura profesional, hoy es imprescindible que desde los procesos de formación docente –espacios de práctica, trayectos de formación, residencias- se propicien modos de operar de estilo colaborativo (cfr Heargreaves, Cambian los tiempos, cambia el profesorado, 1998, FCE) cuyo valor para el trabajo en redes resulta inestimable: los procesos de cognición distribuida que se habilitan cuando se enseña y se aprende en colaboración con las tecnologías exigen una actitud empática para con los pares. Asimismo, ponen en juego una nueva noción de autoridad ‘compartida’ que se contrapone al concepto tradicional de enseñanza. Estamos frente a un proceso de transición de la idea de educación: desde aquel “enseñar todo a todos” (legítimo precepto planteado por Comenio en su Didáctica Magna en el siglo XVII) a un actual “aprender todos de/con todos” en las nuevas redes colaborativas.
El proyecto que ofrece Bitacum se dirige hacia estas cuestiones: acompañar la formación de docentes en sus procesos de práctica abriendo espacios que le permitan formar parte de la comunidad de aprendizaje digital, dadas las nuevas condiciones de la sociedad de la información.
Este es un salto cualitativo que la formación de docentes debe dar.
(Por otro lado, como impacto a mediano plazo, Bitacum podría constituirse en un Observatorio de redes educativas locales-regionales a fin de orientar y promover el intercambio de experiencias de enseñanza en entornos tecnológicos)
Prof. Lic. María Eugenia Rodríguez.
LAS POSIBILIDADES DE LA PRACTICA DOCENTE
Las nuevas Tecnologías se constituyen hoy en “trama de artefactos, técnicas, conocimientos y saberes que se articulan con las prácticas sociales” (Palamidessi ,Mariano. La escuela en la sociedad de redes, 2006, FCE). En este sentido, hay mucho camino por recorrer sobre los modos en que se imbrican las TICs en las prácticas de la enseñanza como prácticas sociales acotadas pero a la vez proyectadas hacia lo cultural y comunitario.
Como ocurre con otras prácticas sociales, la práctica docente se caracteriza por ser una práctica compleja, que se desarrolla en escenarios singulares, donde resulta imposible uniformar criterios y decisiones. Es por esto que nos posicionamos en este proyecto desde la idea del campo de la práctica como campo de baja prescripción, donde las regulaciones para el trabajo ‘concreto’ dependen en gran medida de la claridad, coherencia y medida de los criterios docentes para tomar decisiones. Así planteado, los espacios de práctica de los profesorados, son los espacios ‘predeterminados’ por el sistema donde se deben adquirir criterios para el trabajo en el aula durante los años de formación.
Es en estos espacios de práctica donde consideramos necesario introducir variantes relacionadas con las TICs: ¿por que?
Los espacios de práctica sistematizados en cada institución de formación docente, se constituyen en formas de nominación y de designación (cfr Edelnstein, Gloria. Prácticas y residencias. Revista Iberoamericana de educación nº 33, 2003) cargadas de sentidos y de categorías heredadas desde las cuales el futuro profesional construye algunos referentes para su desempeño. En otras palabras, estos espacios legitiman ciertas prácticas y comportamientos específicos y por ello dan cuerpo a cierta identidad como docente. Hoy estos espacios de formación docente deben dar lugar a experiencias con las TICs para que éstas se constituyan en parte de esa identidad desde el proceso de formación y no como un ‘agregado’ posterior. La alfabetización digital debería ser hoy un saber específico de la formación docente, pues el campo concreto de trabajo lo exige.
El nuevo escenario de la sociedad de la información plantea nuevas exigencias a la formación docente, sobre todo en los planos de las competencias cognitivas y metacognitivas, por un lado, y en el plano de la cultura profesional, por el otro. Respecto de las competencias cognitivas, Cassany (“La alfabetización digital, 2002, ponencia en el XIII Congreso de la Asociación Filológica de Latino América) identifica tres competencias relacionadas con el mundo de la alfabetización digital: la comunicación como destreza para interactuar en diferentes medios y con diferentes géneros discursivos, la construcción, como habilidad de escritura capaz de elaborar desde ensayos hasta co-construcciones en hipertexto, y la investigación, como habilidad para la navegación en Internet y el discernimiento crítico frente a la validez, confiabilidad y utilidad de la información conseguida.
Respecto de la cultura profesional, hoy es imprescindible que desde los procesos de formación docente –espacios de práctica, trayectos de formación, residencias- se propicien modos de operar de estilo colaborativo (cfr Heargreaves, Cambian los tiempos, cambia el profesorado, 1998, FCE) cuyo valor para el trabajo en redes resulta inestimable: los procesos de cognición distribuida que se habilitan cuando se enseña y se aprende en colaboración con las tecnologías exigen una actitud empática para con los pares. Asimismo, ponen en juego una nueva noción de autoridad ‘compartida’ que se contrapone al concepto tradicional de enseñanza. Estamos frente a un proceso de transición de la idea de educación: desde aquel “enseñar todo a todos” (legítimo precepto planteado por Comenio en su Didáctica Magna en el siglo XVII) a un actual “aprender todos de/con todos” en las nuevas redes colaborativas.
El proyecto que ofrece Bitacum se dirige hacia estas cuestiones: acompañar la formación de docentes en sus procesos de práctica abriendo espacios que le permitan formar parte de la comunidad de aprendizaje digital, dadas las nuevas condiciones de la sociedad de la información.
Este es un salto cualitativo que la formación de docentes debe dar.
(Por otro lado, como impacto a mediano plazo, Bitacum podría constituirse en un Observatorio de redes educativas locales-regionales a fin de orientar y promover el intercambio de experiencias de enseñanza en entornos tecnológicos)
Prof. Lic. María Eugenia Rodríguez.
1 comentario:
Hola,
Les comento que he navegado a través del sitio que han creado y me parece muy bueno. Se presentan ideas y conceptos muy interesantes. Supongo que en la sesión de mañana presentaran en mas detalles las ideas centrales del proyecto en base a los criterios que hemos presentado en la plataforma pizarrón.
Saludos.
Marcelo
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