sábado, 17 de noviembre de 2007

Bitacum desde la práctica docente

BITACUM: FUNDAMENTACIÓN DESDE
LAS POSIBILIDADES DE LA PRACTICA DOCENTE



Las nuevas Tecnologías se constituyen hoy en “trama de artefactos, técnicas, conocimientos y saberes que se articulan con las prácticas sociales” (Palamidessi ,Mariano. La escuela en la sociedad de redes, 2006, FCE). En este sentido, hay mucho camino por recorrer sobre los modos en que se imbrican las TICs en las prácticas de la enseñanza como prácticas sociales acotadas pero a la vez proyectadas hacia lo cultural y comunitario.
Como ocurre con otras prácticas sociales, la práctica docente se caracteriza por ser una práctica compleja, que se desarrolla en escenarios singulares, donde resulta imposible uniformar criterios y decisiones. Es por esto que nos posicionamos en este proyecto desde la idea del campo de la práctica como campo de baja prescripción, donde las regulaciones para el trabajo ‘concreto’ dependen en gran medida de la claridad, coherencia y medida de los criterios docentes para tomar decisiones. Así planteado, los espacios de práctica de los profesorados, son los espacios ‘predeterminados’ por el sistema donde se deben adquirir criterios para el trabajo en el aula durante los años de formación.

Es en estos espacios de práctica donde consideramos necesario introducir variantes relacionadas con las TICs: ¿por que?
Los espacios de práctica sistematizados en cada institución de formación docente, se constituyen en formas de nominación y de designación (cfr Edelnstein, Gloria. Prácticas y residencias. Revista Iberoamericana de educación nº 33, 2003) cargadas de sentidos y de categorías heredadas desde las cuales el futuro profesional construye algunos referentes para su desempeño. En otras palabras, estos espacios legitiman ciertas prácticas y comportamientos específicos y por ello dan cuerpo a cierta identidad como docente. Hoy estos espacios de formación docente deben dar lugar a experiencias con las TICs para que éstas se constituyan en parte de esa identidad desde el proceso de formación y no como un ‘agregado’ posterior. La alfabetización digital debería ser hoy un saber específico de la formación docente, pues el campo concreto de trabajo lo exige.

El nuevo escenario de la sociedad de la información plantea nuevas exigencias a la formación docente, sobre todo en los planos de las competencias cognitivas y metacognitivas, por un lado, y en el plano de la cultura profesional, por el otro. Respecto de las competencias cognitivas, Cassany (“La alfabetización digital, 2002, ponencia en el XIII Congreso de la Asociación Filológica de Latino América) identifica tres competencias relacionadas con el mundo de la alfabetización digital: la comunicación como destreza para interactuar en diferentes medios y con diferentes géneros discursivos, la construcción, como habilidad de escritura capaz de elaborar desde ensayos hasta co-construcciones en hipertexto, y la investigación, como habilidad para la navegación en Internet y el discernimiento crítico frente a la validez, confiabilidad y utilidad de la información conseguida.

Respecto de la cultura profesional, hoy es imprescindible que desde los procesos de formación docente –espacios de práctica, trayectos de formación, residencias- se propicien modos de operar de estilo colaborativo (cfr Heargreaves, Cambian los tiempos, cambia el profesorado, 1998, FCE) cuyo valor para el trabajo en redes resulta inestimable: los procesos de cognición distribuida que se habilitan cuando se enseña y se aprende en colaboración con las tecnologías exigen una actitud empática para con los pares. Asimismo, ponen en juego una nueva noción de autoridad ‘compartida’ que se contrapone al concepto tradicional de enseñanza. Estamos frente a un proceso de transición de la idea de educación: desde aquel “enseñar todo a todos” (legítimo precepto planteado por Comenio en su Didáctica Magna en el siglo XVII) a un actual “aprender todos de/con todos” en las nuevas redes colaborativas.

El proyecto que ofrece Bitacum se dirige hacia estas cuestiones: acompañar la formación de docentes en sus procesos de práctica abriendo espacios que le permitan formar parte de la comunidad de aprendizaje digital, dadas las nuevas condiciones de la sociedad de la información.

Este es un salto cualitativo que la formación de docentes debe dar.
(Por otro lado, como impacto a mediano plazo, Bitacum podría constituirse en un Observatorio de redes educativas locales-regionales a fin de orientar y promover el intercambio de experiencias de enseñanza en entornos tecnológicos)


Prof. Lic. María Eugenia Rodríguez.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Bienvenidos Alumnos

Intentaremos ayudarlos para que no les ocurra lo mismo que al monje. Miren el video y opinen.

domingo, 11 de noviembre de 2007

"Conocer y dominar las TICs": el rol puente de los ISFD

Uno de los pilares que posee la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 es la de Garantizar el derecho de todos a conocer y dominar las nuevas tecnologías de la información. En este enunciado aparecen dos palabras interesantes para analizar y profundizar: conocer y dominar. Se podría decir que ellas son competencias que debemos trabajar con los estudiantes de todos los niveles, teniendo en cuenta sus tiempos de aprendizaje, para que se transformen en herramientas metacognitivas. Esto es importante ya que los procesos metacognitivos, como patrones orientadores, mejoran el aprendizaje y a la enseñanza. La mayoría de los autores acuerdan en que alude a dos componentes básicos: el saber acerca de la cognición y la regulación de la cognición. El saber metacognitivo abarca nuestras características como sujetos que aprenden, las particularidades de una tarea cognitiva y el uso de estrategias para realizar esa tarea. Podemos tener el saber personal de que leemos más lentamente que la mayoría de las personas, el conocimiento específico de que es más difícil recordar un relato por sus detalles que por sus ideas generales y el conocimiento estratégico de que una buena manera de determinar el significado de una palabra desconocida es deducirlo del contexto que la rodea.
La regulación metacognitiva implica el uso de estrategias que nos permiten controlar nuestros esfuerzos cognitivos. Esas estrategias generales de resolución de problemas pueden ser aplicadas en muchas situaciones diferentes. Sin embargo, la implementación de las estrategias puede diferir si nuestro objetivo es prepararnos para un examen, escribir, resolver un problema de álgebra o realizar un experimento científico. El propósito fundamental al enseñar a los estudiantes los mecanismos de la metacognición es hacer posible que ellos asu­man la responsabilidad de sus propias actividades de aprendiza­je y de comprensión. Tanto esto como el uso de las TICs está asociado con la lectura, las huellas o marcas en la lectura son de alguna medida estrategias para regular nuestros esfuerzos al comprender un texto. Baker[1], identificó seis criterios usados por los lectores competentes: 1. el criterio léxico (verifica que el significado de cada palabra haya sido comprendido), 2. El criterio de coherencia externa (verifica que las ideas del texto sean verdaderas o compatibles), 3. El criterio de cohesión proposicional (implica verificar que la relación entre ideas que comparten un contexto es cohesiva, busca pasajes para conectar ideas), 4. El criterio de cohesión estructural (verifica que las ideas de un texto o párrafo son temáticamente compatibles), 5. El criterio de coherencia interna (relación y equilibrio) y por último 6. El criterio de suficiencia informativa (colma mi exigencia).
Los buenos lectores seleccionan por sí mismos sus estrategias metacognitivas, y el subrayado o las marcas que uno deja en un texto es una de esas estrategias.
Ahora bien en esta Sociedad particular en la cual nos toca vivir, se presenta como una Sociedad de la Información. Sociedad que demanda y provoca desafíos a la escuela en un terreno que es su esencia, las TICs. Así pues las TIC se transforman en caminos para acceder a la información, para pensar, para interactuar, construyendo experiencias culturales cada vez mayores. Si esto es así, la escuela no debe desaprovechar este espacio, debe incorporarlo y utilizarlo inteligentemente. Edgar Morin, en su libro “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”[2] plantea precisamente en el saber nº 2; “Los principios de un conocimiento pertinente”, que existe una necesidad de impulsar un conocimiento capaz de afrontar problemas globales, la necesidad de aprehender los objetos en sus contextos, sus complejidades, demandando todo esto el desarrollo de la inteligencia humana, por medio de la enseñanza de métodos que permitan contemplar las relaciones mutuas y las influencias recíprocas entre las partes y el todo, enmarcadas dichas relaciones en un mundo complejo. La necesidad de impulsar y enseñar herramientas metacognitivas se vuelve cada vez más en una misión crucial de la educación, y como no más vital se vuelve esta misión en las instituciones que forman a los formadores de los estudiantes. Aquí toma un rol de puente los ISFD, entre los aprendices y las TICs
[1] Autor citado por Minnick Santa y D. Alvermann (1994) en su libro titulado: “Una didáctica de las Ciencias (procesos y aplicaciones)” Editorial Aique. Bs.As.
[2] Editorial Nueva Visión. Argentina. 2001

lunes, 5 de noviembre de 2007

¿Por qué el Bitacum?

La accesibilidad a las TIC es simple y directa. Una de ellas especialmente Internet se ha manifestado como el espacio interactividad por excelencia. Estar “Conectados” a esta Sociedad de la Información nos trae aparejado demandas y desafíos a los ISFD. Por un lado el acceso físico a las TIC y por otro el acceso lógico o actividad cognitiva que demanda la comprensión e interpretación de la información volcada y transmitida en dichas tecnologías. Si esto es así, los ISFD no deben desaprovechar este espacio, deben incorporarlo y utilizarlo inteligentemente.
Ahora bien, ante estas consideraciones es importante plantearse de qué índole serán las estrategias a implementar para utilizar inteligentemente las TIC en el proceso de enseñanza y aprendizaje. La opción elegida son las estrategias metacognitivas, ya que el concepto de metacognición es uno de los aportes más importantes que los psicólogos cognitivistas han realizado al campo de la educación lectora. Cuando se habla de metacognición se hace referencia a la conciencia y el control que los individuos tienen sobre sus procesos cognitivos. Las habilidades o estrategias metacognitivas son aplicables no sólo a la lectura sino también a la escritura, el habla, la escucha, el estudio, la resolución de problemas y cualquier otro dominio en el que intervengan procesos cognitivos. Dentro de las TIC, Internet es el centro de atención. La presentación de la información, como ya se ha mencionado es vincular e interactiva, y aquí la utilización de estrategias metacognitivas se hace vital, para que el uso de estos canales de comunicación sea inteligente. Cuando esto se logra, dentro de un contexto colaborativo, la socialización de los futuros docentes será más efectiva; “Considerando a la socialización como un proceso de desarrollo de la persona en formación que se da a través de la interacción en grupo, la construcción del conocimiento es un proceso de adecuación de mentes, lo que da lugar a una reflexión sobre los procesos a través de los cuales los estudiantes aprenden”[1]. La comunicación con el grupo desarrolla, la mente de la persona, fomenta las habilidades de trabajo en grupo y responde a la forma de trabajo que será utilizada por el futuro profesional, que deberá interactuar en grupos, resolviendo problemas.
[1] Román, P. (2003) La flexibilización de los espacios de aprendizaje a través de entornos de trabajo colaborativos telemáticos.III Congreso Internacional Virtual de Educación, 1-11 Abril. http://www.cibereduca.com consultado el 04/04/04.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Metacognición



¿ Qué es la metacognición?

El término metacognicíón implica diferentes cosas para diferentes personas, pero la mayoría de los autores acuerdan en que alude a dos componentes básicos: el saber acerca de la cognición y la regulación de la cognición. El saber metacognitivo abarca nuestras características como sujetos que aprenden, las particularidades de una tarea cognitiva y el uso de estrategias para realizar esa tarea. Podemos tener el saber personal de que leemos más lentamente que la mayoría de las personas, el conocimiento específico de que es más difícil recordar un relato por sus detalles que por sus ideas generales y el conocimiento estratégico de que una buena manera de determinar el significado de una palabra desconocida es deducirlo del contexto que la rodea.
La regulación metacognitiva implica el uso de estrategias que nos permiten controlar nuestros esfuerzos cognitivos. Esas estrategias generales de resolución de problemas pueden ser aplicadas en muchas situaciones diferentes. Sin embargo, la implementacíón de las estrategias puede diferir si nuestro objetivo es prepararnos para un examen, escribir un ensayo, resolver un problema de álgebra o realizar un experimento científico.
En la lectura, una de las actividades autorregulatorias más importantes es la verificación de la comprensión lectora, que implica decidir si hemos entendido (evaluación).
Entre esas estrategias se cuentan la identificación de la información impor­tante, la vinculación de la información nueva con los conocimientos previos, la generación de preguntas, las predicciones y la confección de resúmenes,
A los fines prácticos, no importa si una estrategia está etiquetada como cognitiva o metacognitiva, en la medida en que sea eficaz. Por ejemplo, la capacidad de identificar la idea principal de un pasaje es un aspecto crucial de la comprensión. En consecuencia, una estrategia de aprendizaje que promueva la identificación de la idea principal puede ser considerada una estrategia cognitiva. Pero identificar la idea principal es además una forma efectiva de poner a prueba la comprensión, y entonces también se la puede considerar una estrategia metacognitiva.
Buena parte de los conocimientos de que actualmente disponemos sobre la verificación de la comprensión provienen de las reacciones de los estudiantes ante pasajes que son difíciles de comprender. En la medida en que los estudiantes verifican su comprensión en forma efectiva ‑usando criterios o niveles de evaluación pertinentes‑ es probable que tengan conciencia de los problemas de la comprensión.